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Parroquia de San Julián de los Prados

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Actualidad

Nuevos criterios frente a la COVID19

    Nuestro Arzobispo, don Jesús Sanz Montes, ha hecho públicas las nuevas normas a adoptar en las celebraciones, a la vista de la mejoría de los datos de la pandemia provocada por la COVID 19. Las más relevantes son las sigiuentes:

    Espacios cerrados (iglesias, aulas de catequesis, coros, despachos parroquiales, sacristías, etc.)

- Uso de la mascarilla protectora.

- Se aconseja el gel hidrohigiénico.

- Observar el aforo permitido según el volumen del espacio.
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- Recuperar el ritmo litúrgico y catequético de nuestras parroquias.

- Retomar el calendario de encuentros, retiros, y actividades en nuestros arciprestazgos y vicarías.

    Espacios abiertos (cementerios, romerías y procesiones, etc.)

- Se sigue la indicación de la normalización en espacios abiertos como eventos deportivos y demás concentraciones similares.

- Se recuperan las procesiones y romerías según el formato habitual.

- En los cementerios (máxime en estos días que se acercan de la Conmemoración de los Fieles Difuntos) pueden celebrarse los responsos con normalidad, mientras la Santa Misa sólo cuando se garantice la dignidad de la celebración y su participación adecuada por parte de los fieles. En algunos casos será preferible reservar los responsos para los cementerios y las Eucaristías en nuestros templos.

    Misas retransmitidas por redes sociales telemáticas.

    Han sido una ayuda durante el tiempo álgido de la pandemia, pero ahora es preciso recuperar la presencialidad litúrgica en nuestras iglesias, invitando a todos los fieles a regresar a nuestros templos.

   Solamente para los enfermos o ancianos impedidos, puede seguir ofreciéndose este servicio telemático, por estar exentos de la presencialidad debido a su situación.

    Los demás fieles están obligados a santificar la fiesta del día del Señor participando en las celebraciones de la Santa Misa de modo presencial.

        En palabras de Monseñor Sanz, "llega el momento de retomar la vida y devolverle la normalidad de nuestra andadura cristiana y eclesial, pues ni la oración en su expresión litúrgica, ni la formación con sus dinámicas catequéticas, ni el testimonio de la caridad en todos sus rostros, pueden continuar confinados haciéndonos rehenes del miedo. Apliquemos con prudencia las indicaciones que se nos van brindando para seguir colaborando responsablemente en la neutralización del Covid, pero no paguemos el alto precio de vaciar hasta la nadería estos tres elementos que constituyen nuestra identidad cristiana: liturgia, catequesis y caridad."

XXX Domingo de tiempo ordinario



 Primera lectura 

Lectura del profeta Jeremías Jr 31, 7-9

    ¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel!     

Salmo
Sal 125

    R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres

Segunda lectura 

Lectura de la carta a los Hebreos Heb 5, 1-6

    Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»

Evangelio del día 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 10, 46-52

¿Qué quieres que haga por ti?"

    En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

    «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí».

    Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más:

    «Hijo de David, ten compasión de mí».

    Jesús se detuvo y dijo:

    «Llamadlo».

    Llamaron al ciego, diciéndole:

    «Ánimo, levántate, que te llama».

    Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.

    Jesús le dijo:

    «¿Qué quieres que te haga?».

    El ciego le contestó:

    «“Rabbuní”, que recobre la vista».

    Jesús le dijo:

    «Anda, tu fe te ha salvado».

    Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

XXIX Domingo de tiempo ordinario


 

 Primera lectura 

Lectura del profeta Isaías Is 53, 10-11

        Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento.

Salmo
Sal 32

    R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Segunda lectura 

Lectura de la carta a los Hebreos Heb 4, 14-16

    Comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno

Evangelio del día 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 10, 35-45

El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor"

   En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron:

    «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir».

    Les preguntó:

    «¿Qué queréis que haga por vosotros?».

    Contestaron:

    «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».

    Jesús replicó:
    
    «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?».

    Contestaron:

    «Podemos».

    Jesús les dijo:

    «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».

    Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo:
«Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

XXVIII Domingo de tiempo ordinario

  Primera lectura 

Lectura del libro de la Sabiduría Sb 7, 7-11

    Invoqué y vino a mí el espíritu de la sabiduría

Salmo

Sal 89

    R. Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres

Segunda lectura 

Lectura de la carta a los Hebreos Heb 4, 12-13

    Nada se le oculta; todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.

Evangelio del día 

Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 10, 17-30

Anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres"

    En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:

    «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

    Jesús le contestó:
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    «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

    Él replicó:

    «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

    Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:

    «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».

    A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.

    Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

    «¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».

    Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:

    «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

    Ellos se espantaron y comentaban:

    «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

    Jesús se les quedó mirando y les dijo:

    «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

    Pedro se puso a decirle:

    «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

    Jesús dijo:

    «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».

XXVII Domingo de tiempo ordinario

 Primera lectura 

Lectura del libro del Génesis Gn 2, 18-24

    No es bueno que el hombre esté solo

Salmo

Sal 127

    R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida

Segunda lectura 

Lectura de la carta a los Hebreos Heb 2, 9-11

    El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Evangelio del día 
Lectura del santo Evangelio según San Marcos Mc 10, 2-16

En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él"

   En aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:

    «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».

    Él les replicó:

    «¿Qué os ha mandado Moisés?».

    Contestaron:

    «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

    Jesús les dijo:

    «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

    En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

    Él les dijo:

    «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

    Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.

    Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

    «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

    Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

horarios

Misas

Laborales, sábados y visperas de festivo:

19:30h

Domingos y festivos

11:00h, 12:00h y 13:00h.

Horarios especiales de Navidad aquí

Julio, agosto y septiembre:

Se anula la misa de 12:00h del domingo.

Bautizos:

Segundo y cuarto domingo de cada mes tras la misa de las 13:00

MUY IMPORTANTE:

Consulta aquí los criterios para celebrar sacramentos en nuestra parroquia.

Despacho parroquial

Jueves y viernes

Septiembre a julio: de 18:00 a 19:00h

Julio a agosto: sólo viernes de 20:00 a 21:00h.

Teléfonos: 600 407 333 / 985 28 55 820

Confesión

Todos los días antes de misa, cuando se solicite.

Visitas

Consulta aquí los horarios de visita.

Donativos

Consulta aquí cómo donar a la parroquia

EVANGELIO

Al día siguiente vió venir a Jesus y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: En pos de mí viene un varón que ha pasado delante de mí, porque era primero que yo. Yo no le conocía; mas para que El fuese manifestado a Israel he venido yo, y bautizo en agua.

Evangelio de San Juan

Capítulo 1:29-31

No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque el juicio que vosotros hacéis, se aplicará a vosotros, y la medida que usáis, se usará para vosotros. ¿Por qué ves la pajuela que esta en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está en tu ojo?

Evangelio de San Mateo

Capítulo 7:1-3

Si, pues, vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial os perdonará también; pero si vosotros no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestros pecados”.

Evangelio de San Mateo

Capítulo 6:14-15

Y cuando os ponéis de pie para orar, perdonad lo que podáis tener contra alguien, a fin de que también vuestro Padre celestial os perdone vuestros pecados. Si no perdonáis, vuestro Padre que está en los cielos no os perdonará tampoco vuestros pecados.

Evangelio de San Marcos

Capítulo 11:25-26

"Ahora bien, en la Ley, Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Y Tú, qué dices?". Esto decían para ponerlo en apuros, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir en el suelo, con el dedo. Como ellos persistían en su pregunta, se enderezó y les dijo: “Aquel de vosotros que esté sin pecado, tire el primero la piedra contra ella”.

Evangelio de San Juan

Capítulo 8:5-7